Seguimos...

Seguimos con la temporada truchera.

He vuelto varias veces al embalse al que me refería en la anterior entrada. El lance ha sido la técnica que más he usado, siendo la cucharilla de un anzuelo la que ha despertado más el interés de las farios salvajes, sobre todo de pequeños ejemplares que más que por voracidad atacaban por agresividad o defensa de su territorio.

Pero tranquilos, también lo he intentado a mosca, pese a la abundante vegetacíon de las orillas...


El uso del sedal pesado tiene sus ventajas en escenarios donde nadie se atreve, ya que las truchas entran más francas  que pescando a lance. Para muestra un botón, esta trucha común ha sido el mayor ejemplar que he sacado en este escenario este inicio de temporada. Dándome una dura pelea...

Cerca de 35cm de trucha

La ninfa usada

Lo curioso de estas jornadas ha sido toparme con un nido de azulón cercano a la orilla. La primera foto con 9 huevos, 15 días después el nido presentaba este desolador aspecto... 

Algún depredador se dio un festín



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